«Si le otorgamos al término «sabor» su antiguo significado, «saber» podemos decir que ejercer el sentido del gusto, haber probado, es un acto de aprendizaje. La alimentación tiene la particularidad de ser uno de los primeros actos de aprendizaje basado en el intercambio y la comunicación. La humanidad la ha ritualizado porque sabe de las ceremonias que recuerdan las gestas, los principios, los nacimientos.
La ingesta nutricia requiere de un tiempo y un espacio para que el cuerpo aprenda. En la alimentación, como en el juego corporal, se hallan dos instancias generadoras de conocimiento y de saber del propio cuerpo, así como también de los objetos y de los otros. En los primeros años, con la comida se juega.
Para que el gusto, propiedad del organismo, se expanda en múltiples sabores, para que se corporice la boca, se requiere de la mesa compartida».
🎨Ilustración de Anita Klein.
@primlazos.psicopedagogia.







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