No me compares, mamá, no soy igual a nadie, soy una combinación única entre tú y mi papá.
Soy el brillo que irradia de sus ojos, la mezcla de las melodías que salen de sus bocas, la perfecta combinación de sus tonos de piel que amorosamente se mezclaron para darme color a mí, soy los cabellos rebeldes que tienes al levantarte y los finos rizos que se le hacen a papá cuando se baña, soy la ternura de sus caricias, la dulzura de sus voces…
A veces me parezco a papá y a veces me parezco más a ti, mamá, pero jamás me voy a parecer a ningún otro bebé.
Así que por favor, no me compares, que no te importe si otros bebes son más gorditos, más flaquitos o más altos que yo, que no te importe si aprendo a sentarme más tarde de lo que lo hizo mi primo, si me tardo en aprender a gatear, caminar o hablar, o si dejo el pañal a «destiempo».
Recuerda que cada bebé lleva su propio ritmo, tanto de crecimiento como de desarrollo.
No dejes que los ideales que tiene la gente sobre el desarrollo de los bebés entorpezca nuestra relación y te haga estresarte de más.
Disfrútame, mamá, que está etapa de mi vida es muy corta. No dejes que los comentarios de la gente influyan en ti, ellos que van a saber de lo único y especial que soy.
No me compares, mamá, mejor infórmate, llénate de conocimientos que te permitan disfrutarme sin hacer caso de comentarios absurdos.
Busca un buen pediatra que me atienda y te oriente, busca una tribu que te respalde y te ayude a ver luz cuando de repente las cosas se ponen un poco grises.
Hoy solo te pido que aprendas a disfrutar de mi sin comparaciones ni ideas preconcebidas sobre lo que un bebé «debe ser y hacer».
Agudiza tus sentidos, abre tu corazón y deja que te sorprenda.
✍️ Texto e imagen extraídos de la red. Créditos a quien corresponda.







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