El libro El poder de la presencia de Daniel Siegel y Tina Bryson comienza con una cita de Winnie de Pooh: “Si alguna vez hay un mañana en que no estemos juntos… hay una cosa que nunca debes olvidar. Eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que pareces, y más listo de lo que piensas. Pero lo más importante es que, incluso si nos separamos… siempre estaré contigo”.
Creo que esta frase se refiere a un sentimiento que compartimos todos los padres y madres.
La preocupación por lo que pueda suceder cuando nuestros chicos sean grandes y se refleje en su vida si hemos hecho nuestro trabajo lo suficientemente bien.
El libro trata sobre qué es lo que podemos hacer para que nuestros hijos puedan encontrar una forma de estar en el mundo que sea satisfactoria para ellos mismos y que respete su esencia.
Y nos habla del inmenso poder de la presencia de los padres y madres en la crianza.
Una presencia honesta en calidad y cantidad para que nuestros hijos e hijas se sientan:
1) Seguros: proporciona seguridad física y emocional. Es importante que sientan que estamos ahí para ellos y que apoyamos sus búsquedas y sus sentimientos.
2) Vistos: que sepan que nos importan, que los observamos honestamente, con tiempo y que los aceptamos como son. Esto les ayudará a que interioricen la capacidad de observarse.
3) Consolados: nuestros hijos deben saber y sentir que estaremos a su lado en los malos momentos. El consuelo empático es una poderosa herramienta de autorregulación emocional.
4) A salvo: basándose en las tres condiciones anteriores, nuestros hijos acabarán estableciendo un modelo general de su identidad que facilitará que los niños sean resilientes ante las adversidades y puedan salir adelante.
En este libro no se habla de perfección, no se habla de facilidad. Este libro habla de responsabilidad, honestidad, amor y de la educación que queremos dar a nuestros chicos para que sepan cuidarse y protegerse ahora y más adelante.
Un gran desafío con frutos que se transmitirán, renovados, a lo largo de las generaciones. La gran herencia.
Ilustración de Yayoi Kusama.







Replica a elrefugiodelasceta Cancelar la respuesta