Los niños y niñas tienen su propia esencia, pero muchas veces los adultos estamos tan cargados de expectativas, planes para ellos, necesidades propias, heridas emocionales de nuestra infancia, juicios si no hacen lo que esperamos… que van frenando su esencia y no les permiten ser quien son.
Tomar conciencia de todo lo inconsciente que volcamos sobre ellos, a través de nuestros hechos, nuestras palabras… tomar conciencia de que nuestras necesidades son diferentes a las suyas, que son igual de válidas pero que no podemos proyectarlas a través de ellos, y ellos no deben satisfacerlas; permitirá respetar quien ya son, aceptar su individualidad y acompañarles en su desarrollo sin que pierdan su esencia.
Qué importante es tomar conciencia de ese «peso» inconscientemente vamos poniéndoles y les frena. Qué importante reconocer lo que es nuestro (necesidades, expectativas…) para poder mirarles a ellos como realmente son.







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