La formación de los hombres exitosos del mañana requiere de hábitos y prácticas que deben comenzar desde hoy.

Algunos autores señalan a la crianza, la comunicación y la relación entre padres e hijos como algunos de los principales aspectos que inciden en el carácter emocional de los niños
Un niñ@ mentalmente fuerte está preparado para los desafíos del mundo. Estos niños son capaces de abordar los problemas de forma productiva, recuperarse de los fallos con eficacia y hacer frente a las dificultades de manera competente.

Claves del desarrollo de la fuerza mental.
El desarrollo de la fuerza mental se realiza sobre la construcción de la resiliencia, la autoestima, la confianza y la autoeficacia. Ayudar a los niños a desarrollar su fuerza mental requiere un enfoque que integre:
- La sustitución de los pensamientos negativos por pensamientos más realistas.
- El control de las emociones.
- El comportamiento productivo, incluso en circunstancias poco favorables.
¿Qué es un niñ@ emocionalmente fuerte?
Es aquel niñ@ capaz de identificar sus propios estados emocionales y los de otros, comprender que cosas puede afectar con ellos, y cómo manejar esos estados para ponerlos a funcionar en la generación de soluciones para las problemáticas que deben hacer frente.
Estrategias para el desarrollo de un niño mentalmente fuerte.

– Dejar que cometan errores.
Los padres y educadores deben enseñar a los niños a aprender de sus errores y animarlos a que vuelvan a intentarlo, aprendiendo de los fallos cometidos la última vez.
– Cuidar la negatividad hacia ellos.
El pensamiento realista ayuda a favorecer el optimismo en la medida en que se aprende a encontrar las oportunidades y a confiar en las propias capacidades.

– Ayudar al niñ@ a enfrentarse al miedo.

La solución pasa por acompañarlos y ayudarles a ganar confianza en sí mismos para afrontar sus miedos. Cuando los niñ@s se enfrentan con éxito a sus miedos ganan confianza, aprenden a salir de su zona de confort y descubren la satisfacción de haber conseguido algo por ellos mismos.
– Permitir que se sienta incomod@.
Aunque puede ser tentador ayudar a un niño cuando él está luchando contra sentimientos incómodos, rescatarlo de toda angustia solo le reforzará en su incapacidad. Si el niñ@ se siente frustrado, aburrido o enojado hay que darle la oportunidad de resolver el problema de forma independiente.
Los niñ@s pueden construir su fuerza mental al aprender con éxito que puedan hacer frente a sus emociones.
– Enseñar habilidades de control emocional.
No se trata de suprimir sus sentimientos, sino de enseñarles a elegir formas saludables para lidiar con esos sentimientos.
– Afirmar la responsabilidad personal del niñ@. Para eso, es necesario permitir al niño que explique sus actos, pero sin poner excusas ni culpar a otros de lo que ha hecho.
– Anímalos a practicar deporte.
El desarrollo emocional de tus hijos incluye aspectos físicos y mentales.
– Enséñale a relacionarse con otr@s.
De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), relacionarse con otras personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia.
– Invítalos a ser comunicativos.
Para fomentar la inteligencia emocional es primordial que puedan expresar con toda libertad lo que sienten o piensan. La psicóloga Valeria Sabater aconseja que el hogar sea un lugar donde se promueva con tolerancia la discusión de ideas.
– Establece normas claras.
Las normas y figuras de autoridad son imprescindible en la vida de personas exitosas. A través de ellas, los niños pueden aprender la disciplina. De acuerdo con el diario El Tiempo, los niños en cuyos hogares existe un sistema de normas de comportamiento estructurado tienen mayor probabilidad de logro que aquellos que no saben qué deben y qué no deben hacer.
– Enséñales a reconocer las emociones básicas.
Fernando Sabater nos recomienda enseñar a los hijos a identificar emociones como alegría, tristeza, rabia o ansiedad. De esta forma aprenderán a reconocerse a sí mismos por sus emociones e identificarán las reacciones que les provocan diversas situaciones.Una forma de poner este punto en práctica es a través del juego de los roles. Con esta actividad, los más pequeños pueden divertirse y desarrollar la empatía, sus emociones e imaginación. Además, aprenden a crear y respetar reglas cuando sustituyen su rol por el tuyo o juegan a ser un doctor o ingeniero.
– Ayúdalos a crear rutinas diarias.
Tener algunas rutinas diarias es muy reconfortante para los niños, aseguran expertos de la APA. Enseñarles a tener estructuras durante el día los pueden ayudar a ser personas más planificadas, con objetivos más claros y estables emocionalmente.
– Enséñales el valor de cuidar su salud.
Demuéstrales con tu ejemplo la implementación de hábitos saludables como la importancia de una alimentación balanceada, hacer ejercicio, dormir y tener tiempo para recrearse. Una persona sana físicamente tiene mejor salud emocional y sabe manejar con acierto los conflictos.
– Propicia el autodescubrimiento.
Tus hijos necesitan conocerse a sí mismos e identificar su carácter y sus emociones. Cada acontecimiento en sus vidas es una oportunidad para autodescubrirse. Invítalos a reflexionar siempre acerca de sus actos y promueve alguna práctica que incluya la meditación.

– Ser un modelo de fuerza mental.
No solo hay que hablarme a un niño sobre lo que tiene que hacer, sino mostrárselo. Predicar con el ejemplo y ser su ejemplo.
Fuentes;
Imagen cabecera «Eres mamá»
» La mente es maravillosa»






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