La infancia es la etapa más importante en el desarrollo del ser humano. Por eso es común que los traumas experimentados durante este periodo afecten gravemente a la salud mental de adolescentes y adultos, asegura el presidente de la Asociación Española del Trauma Psicológico, Manuel Hernández.

Pocas cosas marcan tanto a un individuo como el haber experimentado traumas infantiles. Ninguna etapa en la vida de una persona es tan intensa, ni tan vulnerable, como la infancia. Las vivencias de nuestra niñez tienen un peso decisivo sobre nuestra personalidad y nuestra forma de sentir y de actuar. Por ello, cuando sufrimos un trauma en nuestra infancia, este puede tener un enorme peso a lo largo de nuestra vida.
Los traumas infantiles tienen importantes consecuencias en el desarrollo y la salud mental de la vida como adultos.
Por supuesto, uno de los puntos críticos en el mecanismo de afectación es, sin duda, el cerebro.
El estrés provoca un menor desarrollo del hipocampo y el córtex prefrontal deriva en adultos típicamente más sensibles y tendentes a sobre-reaccionar ante las adversidades, generando aún más estrés.
Estos traumas también afectan al desarrollo de la microglía, un mecanismo cerebral de limpieza y defensa, lo que provoca un desequilibrio que se traduce, con el tiempo, en cambios de humor y menor control del mismo.
De ahí la importancia de cuidar la salud mental infantil y permitir que puedan hablar de sus emociones.






Como se redacta anteriormente, un trauma se produce como reacción a una situación de amenaza o estrés. En este contexto, puesto que los niños son más inseguros, están expuestos a más situaciones potencialmente traumáticas.
Por ello, podemos encontrar múltiples situaciones que den lugar a traumas infantiles, como por ejemplo:
- Haber sufrido algún accidente o percance.
- Ser objeto de acoso escolar.
- Sufrir abusos o malos tratos.
- Vivir en una familia desestructurada.
- Falta de apego con los padres.
- Abandono.
- Divorcio o ruptura del matrimonio de los padres.
- Duelo o pérdida de un ser querido.
- Situaciones de discriminación o en las que se siente diferente (por ejemplo, exclusión racial o por pobreza)
- Dolencias o enfermedades médicas repentinas.
- etc…
¿Cuáles son los principales síntomas de los traumas infantiles?
- Dificultad para controlar las emociones, ataques de ira o llanto súbito e incontrolado.
- Sensación de tristeza, melancolía o depresión.
- Actitud confusa, desorganizada o con dificultades para concentrarse.
- Estado de ansiedad o nerviosismo, dificultad para permanecer quieto.
- Rechazo a la escuela o inhibición social, incluso de sus amigos.
- Sensación de miedo, incluso a cuestiones aparentemente inofensivas o a las que anteriormente no temía.
- Cambios o alteraciones en los patrones de sueño.
- Cambios o alteraciones en los patrones de alimentación.
- Respuesta excesiva a los sobresaltos o a acontecimientos imprevistos.
Fuentes;
somospsicologos.es
La mente es maravillosa
RTVE noticias.







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