“La realidad es que llorarás para siempre. No “superarás” la pérdida de un ser querido; aprenderás a vivir con ello. Te sanarás y reconstruirás alrededor de la pérdida que has sufrido. Volverás a estar completo, pero nunca serás el mismo. Tampoco deberías ser el mismo ni querrías serlo” (Elisabeth Kübler-Ross)
El duelo duele, duele mucho. La pérdida de un ser querido es una de las mayores crisis vitales a las que se enfrenta una persona; se rompen sus cimientos, se tambalea su vida, hay un enorme vacío que se puede sentir incluso físicamente. El dolor se hace por momentos insoportable y, sin embargo, es necesario.
Este dolor es curativo. Cuando se le niega, se enquista. Por el contrario, cuando se le transita, permitiéndonos vivirlo, nos permite comenzar el proceso del duelo para, finalmente, recolocar emocionalmente al ser querido y seguir viviendo.
Entonces, como dice Kübler-Ross, el dolor se transforma, transforma a quien lo ha vivido:
“Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada”.
Elizabeth Kubler-Ross ✍️







Deja un comentario