Un papá o mamá que le cuenta una historia a su bebé le está mostrando que esas ilustraciones bidimensionales, ese conjunto de trazos no son como en la realidad, representan un “como si».
Además le muestra que las ilustraciones están organizadas en el espacio de izquierda a derecha, cuentan una historia, lo que estaba aquí se va hilando con otra cosa que sigue por allá.
Esas historias que le leen le dan a ese bebé el sentido de que ahí hay un mundo simbólico que guarda el tiempo de la oralidad en el espacio de los libros. Esto es algo que no lo descubre un chiquito solo.
Poco a poco los niños aprenden a hablar y a nombrar la ausencia, a reemplazar con palabras lo que no está.
Cuando los niños aprenden a hablar, aprenden a pedir cosas que desean, y adquieren un poder inusitado al descubrir que con las palabras se pueden hacer cosas.
Ilustración de Chris Dunn.







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