Imagínate que te obligaran a ti a comer todo aquello que no te gusta. A la fuerza. A golpes. Tapándote la nariz y abriéndote la boca con violencia. Dejándote el mismo plato para la noche y el día siguiente.
Algunos dicen: «¿Y cómo le enseño a comer de todo?» Respuesta: la obligación es la peor manera. Y tú tampoco comes de todo.
«¿Y si solo quiere comer cosas poco saludables?» Ofrécele una gama muy amplia de alimentos y sabores. Y eso no pasará.
El tiempo hará su trabajo: igual que en tu caso, tus hijos irán ampliando su repertorio alimenticio de manera gradual.
Obligar a los hijos a comer es una forma de tortura, que podrá afectar su relación con la comida de manera duradera, trastornos alimentarios incluidos.
Dr. Sebastián León ✨✨







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