La propuesta pedagógica de Emmi Pikler nos plantea una manera diferente de relacionarnos con los niños. Podríamos decir que el movimiento libre es mucho más que un movimiento libre. Preparar un entorno seguro para que el niño pueda moverse con libertad no es más que el comienzo. Porque los cambios más importantes no son los que hacemos en el espacio, sino los que se producen en el niño, en el adulto que le acompaña y en los vínculos entre ambos. Se trata de confiar en las capacidades del niño, a descubrir nuevas formas de entender el respeto por su ritmo y su desarrollo.
«Todo lo que hacemos tiene consecuencias en el niño a nivel emocional»








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