“El niño nos ama con todo su corazón y nos sigue con toda la devoción de la que su pequeña alma es capaz. Sin embargo, tiene algo dentro de sí mismo que rige su vida interna, que es la fuerza de su propia expansión. Es esta fuerza, por ejemplo, que le lleva a tocar las cosas para llegar a familiarizarse con ellos, y le decimos ‘no toques’, se mueve a punto de establecer su equilibrio, y nosotros le decimos ‘quédate quieto’ nos pregunta para adquirir conocimiento, y respondemos: ‘no seas pesado’. Lo relegamos de nuestro lado, vencido y sometido, con algunos juguetes aburridos.”
MARÍA MONTESSORI
El método Montessori avanzado.







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