A UN NIÑO NO SE LE HABLA MAL DE SU PAPÁ O DE SU MAMÁ. No se tienen porque utilizar delante suyo calificativos despreciativos para referirse a su otro padre, ni darle quejas sobre lo desgraciado, lo mala persona, lo irresponsable, lo mentiroso, lo tacaño, lo infiel, lo promiscuo, lo feo o lo que sea que se piense sobre él o ella.
“Usted dice eso porque no conoce al papá (o mamá) de mi hijo!”, he escuchado algunas veces y a eso debo decir que es cierto, no lo conozco, sin embargo a los que se les tiene que decir eso es a la justicia, al psicólogo, a la amiga, al amigo, a Dios, al que quiera PERO NO AL NIÑO. Los niños no son nuestro psicólogo ni nuestro confidente.
No estoy diciendo que hay que taparle las faltas a su otro padre o decirle mentiras al niño para hacerle quedar bien, lo que estoy diciendo es que EL PAPÁ Y LA MAMÁ SON SAGRADOS PARA UN NIÑO Y A NADIE LE ASISTE DERECHO ALGUNO PARA SUMARLE DOLOR DESCALIFICANDO A ALGUNO DE LOS DOS.
Si un papá y una mamá fueran conscientes del daño tan grande que le hace a un niño enlodando con sus palabras la imagen de alguno de sus progenitores no lo haría. Los niños no son tontos y terminan solitos descubriendo como son las cosas, pero que sea por ellos mismos.
Que su otro padre está dañando con sus actos su propia imagen, ocurre a diario y por fortuna para eso tu hijo te tiene a ti, para darle amor, seguridad, confianza, para eso estamos los diferentes profesionales que trabajamos con niños, pero NO LE HABLES MAL DE SU PAPÁ O DE SU MAMÁ NUNCA. (Y esto también aplica para abuelos, abuelas, tíos, tías, amigos, profesores, padrinos, etc, etc, etc.)
Fuente; Psicóloga Karla Durazo.







Deja un comentario