Educar es por encima de todo comprender a nuestros hijos. No podemos olvidar que algo tan valioso como educar en felicidad, hará que el cerebro de los niños ofrezca siempre lo mejor de sí.
Porque en realidad,el buen padre o la buena madre no tiene como principal objetivo tener un genio en casa,lo único que anhelamos es que sean felices,valientes y capaces de crear su propio porvenir el día de mañana.
Si ofreces golpes, amenazas y humillaciones educas con miedo y dejas traumas.Si lo haces con respeto,cercanía y amor, el niño dará lo mejor de sí.
Por ello,no lo dudes,
a veces no basta con “creer saberlo todo”.
Para educar hay que cuidar de nuestro mundo emocional,y saber así conectar con el niño a través de la empatía,
la cercanía y la confianza.
Por hoy y mañana,
por nuestros niños y el más importante de todos ' Nuestro niño interior'.
Fuente; Un bebé feliz.
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