Mi hijo corre hacia mí.
Corre hacia mí cuando está herido.
Corre hacia mí cuando está orgulloso, molesto, frustrado, incluso eufórico...
Él corre hacia mí por todo.
Cuando se siente mal y necesita orientación, recurre a mí.
Cuando los días lo sacuden hasta la médula y siente que su mundo gira en espiral,busca a su mamá.
Soy su roca.Su fundación.
Lo levanto.Mi abrazo hace que las cosas sean mejores.
Por primera vez en mi vida, mi existencia se siente vital. Mis hijos necesitan a su mamá, más de lo que nunca pensé que alguien me necesitaría a mí.
En un mundo lleno que está tan ocupado, tan distraído y tan agotador,mi hijo corre hacia mí.
Y todos los días recuerdo la bendición que es ser mamá.Ser su mamá.
De todas las personas a las que podría acudir, me elige a mí...
Fuente;
Un bebé feliz.







Deja un comentario