Un ejemplo de esto que indica la frase, es que les enseñen a leer antes de tiempo, cuando aún no están listos para ello, cuando aún no están interesados, y de manera obligada, forzada, no por voluntad propia, como sucede en muchos colegios a nivel preescolar.
El problema no es que aprendan a leer y escribir tempranamente, sino que sean forzados a eso y que no sea su momento individual en el que tienen el interés y la madurez para ello.
Si un niño quiere leer y tiene 2 años, no hay problema con ayudarle a lograrlo, siempre que sea él quien se interese (no el papá o el maestro).
Y que aprendan a leer antes de los 6 años no es malo, lo malo es que nosotros los obliguemos o que les enseñemos antes de esa edad sin que tengan ganas de aprender.
De acuerdo con la neurociencia, antes de los 6 años, muchos niños aún no están listos para aprender a leer y escribir. Pero como cada niño es único, hay niños que podrían estar ya listos antes de esa edad; entonces, tampoco es recomendable frenar su interés, detenerlo y evitar que aprenda. HAY QUE SEGUIR AL NIÑO. Solo el propio niño sabe cuándo es su momento, y su momento es cuando tiene ganas e interés.
Y si acaso a los 6 años no hubiera aún interés, debemos estimular que lo haya, más no obligar el aprendizaje.
En las aula Montessori los niños aprender a leer muy tempranamente, muchos aprenden antes de los 6 años, pero no se les enseña directamente sino, como casi todo el aprendizaje Montessori, aprenden de manera indirecta: se les prepara para la lectoescritura a través de actividades que fortalecen sus habilidades. Y, de repente, un día ya saben leer, ni cuenta se dan cuando aprendieron. Porque para ellos siempre fue jugar de manera tranquila y alegre.
Lo que hace que se interesen tempranamente es:
- El ambiente lleno de actividades y materiales interesantes estimula el aprendizaje.
- La influencia de niños mayores que ya están aprendiendo o ya saben leer. Los pequeños, al verlos, quieren imitarlos y eso los estimula enormemente.
Pero ANTES NO ES MEJOR.
El momento ideal para empezar cualquier aprendizaje es cuando el niño esté listo, y para eso, quien sabe es el propio niño. Montessori asegura que todo marche correctamente al SEGUIR AL NIÑO y no imponerle ni prisas ni calendarios.
Fuente; Educación Montessori.







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