Vayamos a lo importante, que la conexión no está en el wifii ni en las pantallas, sino en los gestos espontáneos construidos a través del jugar, en el placer de los abrazos, en el amor donado en el encuentro de las miradas y las sonrisas que se multiplican, en el calor de la plaza, en el color singular de cada vínculo.
No expongamos a las infancias en las redes, cuidemos su derecho a la intimidad.
Por menos historias de 24hs y más historias que dejen huella, no digital, sino en el corazón de nuestros hij@s.
Fuente; Lic. Bárbara Briguez
Sentipensamientos ❤







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