"Comprendí que el infierno y el cielo es un estado intimo y personal. Que somos lo que decidimos. Pero lo más importante es que necesitamos la oscuridad para poder ver las estrellas utilizando nuestra voluntad y la creencia en nosotros mismos.
“El «reino de los cielos» es un estado del corazón – no algo situado «por encima de la tierra» o que llegue «tras la muerte». El concepto de muerte natural falta completamente en el evangelio: la muerte no es un puente, un tránsito, la muerte falta porque pertenece a un mundo completamente distinto, a un mundo sólo aparente, sólo útil para proporcionar signos… El «reino de Dios» no es algo que se aguarde; no tiene un ayer ni un pasado mañana, no llega dentro de «mil años» – es una experiencia en un corazón; está en todas partes, no está en ningún lugar…”
Friedrich Nietzsche, El Anticristo, Capitulo 34. Editorial Alianza, Página 72.







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