Séneca contó que un día, mientras Catón visitaba los baños públicos, le empujaron y golpearon. Cuando interrumpieron la pelea, se negó a aceptar una disculpa del agresor diciendo: “Ni siquiera recuerdo haber sido golpeado”.
Aunque su comportamiento puede parecernos extraño, Catón simplemente decidió no aferrarse a lo sucedido. No se quedó atascado en la humillación, la frustración o la ira, sino que pasó página rápidamente. Eligió actuar en vez de limitarse a reaccionar. Eligió retomar el control de la situación y responder de manera más madura. Eligió ser fiel a los principios del estoicismo, que nos enseñan cómo responder a un insulto inteligentemente.
De hecho, Epícteto pensaba que lo insultante no es la persona, sus actos o palabras, sino nuestro juicio sobre lo ocurrido. Es algo difícil de digerir, pero para ser insultados, debemos permitir que ese insulto cale en nosotros. Este filósofo añadió:
“Nadie puede dañarte sin tu consentimiento, serás lastimado en el preciso instante en que permites que te dañen”.
Marco Aurelio, emperador romano y estoico prominente, pensaba que no debemos conceder a quienes nos insultan la posibilidad de manipular nuestras emociones.
Escribió:
“La mejor venganza es no ser como quien te dañó”.
Séneca, por su parte, pensaba que la ira siempre dura más que el dolor, por lo que no tiene sentido enfadarse por un insulto. No debemos dejar que ese insulto arruine nuestro día ni darle más importancia de la que merece.
Escribió:
«Una gran mente desprecia los agravios que le hacen; la mayor forma de desdeño es considerar que el adversario no es digno de venganza. Al vengarse, muchos se toman demasiado en serio las pequeñas humillaciones. Una persona grandiosa y noble es aquella que, como un gran animal salvaje, escucha impasible las pequeñas maldiciones que le lanzan»
Ignorar el insulto de alguien es la forma más potente de contraatacar porque demuestra autocontrol y nos impide caer en su juego. La clave consiste en tomarnos un momento antes de reaccionar. Respirar, pensar y luego decidir qué hacer.
Fuentes;
Rincón de la Psicología.
saludestoica.com.
El club de los libros perdidos.







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