Cuando intentamos agradar a todos acabamos por dejar de agradarnos a nosotros mismos.
Probablemente hayamos hecho esto muchas veces a lo largo de nuestra vida, pues la línea entre “ceder” de manera saludable y “ceder” demasiado ante los demás es muy difusa. Sin duda podemos afirmar que esto es tan peligroso como innecesario.
A veces nos cuesta mantener el tipo cuando tenemos que decir NO a algo que nos anula. Sin embargo, aprender a proteger nuestra esencia con asertividad es esencial.
No digas SÍ cuando quieres decir NO.
Una de las definiciones de “asertividad” más cercanas al lenguaje coloquial que podemos encontrar viene de la mano del psicólogo Walter Riso, el cual plantea que:
La asertividad es una capacidad que tiene una persona para decir NO, expresar desacuerdos, dar con una opinión contraria para oponerse a situaciones conflictivas y hacerlo no como lo hace el sumiso, que es negociando con sus principios ni como lo hace el agresivo, que es violando los principios de los demás.
«El asertivo es una persona que es capaz de expresar sus sentimientos negativos sin violar los derechos ajenos o intentando no violarlos”.
Walter Riso.
En la manipulación a la que sometemos a nuestras voluntades, nos hacemos incapaces de negarnos a algo a pesar de que las consecuencias sean negativas para nosotros.
Hacer esto es tomar veneno, beber agua de la fuente de la eterna infelicidad y convertirnos en personas insatisfechas con un gran enfado ante nosotros mismos y una enorme frustración por no hacer valer nuestras opiniones y creencias.

«Querer agradar a los demás es una trampa peligrosa. Cuando intentamos agradar a los demás, nos encontramos mal dirigidos hacia lo que está fuera de nuestra área de influencia. Al hacerlo perdemos el dominio sobre el propósito de nuestra vida. Confórmate con ser un amante de la prudencia, un buscador de la verdad. Regresa una y otra vez a lo que es esencial y valioso. No trates de parecer sabio a los ojos de los demás. Si quieres llevar una vida en la prudencia, vívela en tus términos y con tus propios ojos»
Epicteto.
No pierdas tu esencia cuando alguien te hace mal, solo toma precauciones.
No debemos dejar de ser quienes somos solo porque alguien nos haga mal o nos perjudique en un momento dado. Tenemos que aprender a manejar nuestra voluntad y reevaluar las circunstancias con el fin de amoldar nuestras estrategias ante ellas.
"Un maestro del Oriente vio a un escorpión cuando se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión le picó. De la reacción de dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y se estaba ahogando de nuevo. El maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el animal le picó. Alguien que estaba viendo al maestro se le acercó y le dijo:
– Disculpe, ¡pero usted es terco! ¿No ve que cada vez que intente sacarlo del agua le va a picar?
El maestro respondió:
– La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.
Así que con la ayuda de unas hojas, el maestro sacó al escorpión y le salvó la vida.
“No cambies tu naturaleza si alguien te hace algo malo, sólo toma precauciones”. Lo que otros piensen de ti no es tu problema, es el suyo"
Fuentes;
«Un manual de vida»
La mente es maravillosa.







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