

Fundador del estoicismo.
Obras: La República, Sobre la vida conforme a la naturaleza…
Movimiento: Estoicismo
Discipulo de: Estilpón de Megara, Polemón y Crates de Tebas
Alumnos: Eratóstenes, Cleantes, Teodoro el ateo, Perseo de Citio y Esfero
Padres: Mnaseas de Patara
Nombre: Zeno of Citium
Discipulo de: Estilpón de Megara, Polemón y Crates de Tebas
Zenón de Citio fue un filósofo griego que vivió en el siglo IV a.C. Es conocido como; “El fundador de la escuela filosófica del estoicismo». Nació en la isla de Chipre y se trasladó a Atenas a una edad temprana, donde se convirtió en discípulo de Crates, uno de los fundadores del cinismo. Más tarde, Zenón comenzó a enseñar filosofía en una colonnade en el ágora de Atenas, dando lugar al nombre de la escuela filosófica que fundó, el estoicismo, que se derivó de la palabra griega «stoa», que significa colonnade. El estoicismo se basa en la idea de que el universo está gobernado por leyes naturales y que el ser humano debe aceptar lo que no puede controlar y enfocarse en lo que sí puede controlar, es decir, sus propias acciones y pensamientos. Zenón es conocido por sus enseñanzas sobre la tolerancia, la moderación y la auto-disciplina y su influencia en la filosofía occidental ha sido duradera.
Después de enseñar durante más de treinta años, según se dice, se suicidó a los setenta y dos años de edad. Entre su escritos figuraban La república, Los signos, El discurso, La naturaleza, La vida según la naturaleza y Las pasiones. La escuela estoica decayó con su sucesor, Cleantes, pero cobró vigoroso esplendor con Crisipo, que fue realmente el sistematizador de la doctrina estoica y de quien se dice que escribió más de setecientos libros.
Ninguna de estas obras ha llegado completa hasta nosotros; sólo se conservan resúmenes y fragmentos. Pese a ello, la influencia de la escuela de Zenón se prolongaría en el llamado «estoicismo medio» (siglos II y I a.C.), en pensadores como Panecio de Rodas y Posidonio de Apamea, y llegaría hasta el Imperio romano en el denominado «estoicismo nuevo», representado por figuras de tan diversa condición como el filósofo hispanorromano Séneca, el esclavo Epicteto y el emperador Marco Aurelio.
pensamiento original de Zenón de Citio, porque los testimonios posteriores relativos al estoicismo se refieren, generalmente, a las formulaciones de Crisipo. De todos modos, sí deben atribuirse a él las premisas fundamentales del estoicismo como «existe un orden a la vez racional y natural de las cosas» y «el bien consiste en el acuerdo pleno del individuo con ese orden». Por otro lado, también debe considerarse como original de Zenón la división de la investigación filosófica en lógica, física y ética, con la primacía de la ética sobre la pura teoría.
El mundo, para Zenón, está penetrado en todos sus puntos de una vitalidad natural que se manifiesta primariamente en los fenómenos biológicos, que mantiene unidos cielo y tierra, y determina las vicisitudes de todas las cosas en su interior. La ética se basa en la constitución natural del hombre. Desconfía radicalmente de las convenciones sociales, porque nada nos asegura que no estén viciadas de irracionalidad y de pasiones y, por lo tanto, no vayan en desacuerdo con la naturaleza.
Sin confirmar si es de Zenón o no, sabemos que el punto de vista estoico sobre el criterio de la verdad, que se debe determinar, ante todo, en lógica, se halla en las percepciones de los sentidos aprobados por la razón. La ciencia de la naturaleza se divide en dos principios: uno pasivo, la materia, el cuerpo; otro activo, Dios, el alma humana. No obstante, el alma es un aire ardiente, y Dios un principio ígneo universalmente extendido que anima cada cosa, y por su providencia dirige todos los seres, según las leyes inmutables del orden de la razón.
En moral se sigue el mismo orden. La primera máxima es vivir según la ley de la razón bien ordenada, o vivir de un modo conforme a la naturaleza, porque tal es el objeto del hombre, tal es la virtud. Los principios del sistema práctico son: 1º La moralidad, la virtud, es el único bien que tiene un valor absoluto; el vicio es el único mal positivo; 2º La virtud es la práctica de la razón libre, aplicada no sólo a conocer, sino también a practicar el bien. El vicio es una manera de obrar inconsecuente y brutal, una debilidad que, en menosprecio de la razón, se abandona a instintos inferiores; 3º La virtud es la única que puede asegurarnos el estado de calma (apatheia), última perfección del espíritu; 4º Hay dos clases de hombres: los buenos y los malos; los que cultivan la sabiduría, y los que pertenecen al vulgo. El sabio es, según esta doctrina, una especie de Dios omnipotente dentro de su esfera, y puede salir de este mundo siempre que se le impida practicar la virtud.
Las mejores frases de Zenón de Citio, El filósofo del pórtico.

Las frases de Zenón de Citio están relacionadas con las premisas básicas de su escuela de pensamiento. La primera, que existe un orden natural y racional de las cosas. La segunda, que el bien consiste en adaptarse a dicho orden.
Zenón de Citio fue el creador del estoicismo, aunque hayan sido más célebres algunos de sus sucesores, como Séneca o Marco Aurelio. Se le llama el filósofo del pórtico porque impartía sus enseñanzas bajo un famoso pórtico decorado con bellas pinturas. Buena parte de su obra se ha perdido, pero aún se conservan varias de sus frases de Zenón de Citio.
“Un mal presentimiento es una conmoción de la mente repugnante a la razón, y en contra de la naturaleza”.
Frases de Zenón de Citio sobre la fortaleza.
Varias de las frases de Zenón de Citio exaltan el pensamiento. Lo consideran el centro y la fuente de todo. Una de sus afirmaciones deja ver claramente este postulado. Dice así: “El pensamiento debe ser más fuerte que la materia, y la voluntad más poderosa que el sufrimiento físico o moral”.
La pérdida más dolorosa
Esta es una de las frases de Zenón de Citio que ha sobrevivido al paso del tiempo y que aún hoy en día se cita en diferentes contextos. Dice: “Ninguna pérdida debe sernos más sensible que la del tiempo, puesto que es irreparable”.
Más allá del sentido que tiene en torno al desaprovechamiento del tiempo, lo esencial de la frase está en lo irreparable de esa pérdida. El tiempo transcurre y no tiene vuelta atrás. Todos los momentos son irrepetibles. Los instantes que se dejan ir ya no regresarán.
Criar un niño en un mundo negativo.

Aunque los estoicos comenzaron a filosofar unos dos siglos antes de nuestra era, muchas de sus reflexiones siguen teniendo vigencia en el mundo de hoy. Esta afirmación, por ejemplo, parece hecha a la medida del presente: “Cuando pones fe, esperanza y amor, juntos puedes criar niños positivos en un mundo negativo”.
En aquel entonces se desconocían las herramientas de psicología y pedagogía con las que contamos hoy. Sin embargo, haciendo gala de un sentido común extraordinario, Zenón de Citio aporta esa afirmación, que resulta completamente válida. Es muy interesante que señale a la familia como núcleo básico, incluso por encima de la sociedad.
¿Oír o hablar?
Esta es otra de esas frases de Zenón de Citio que aún hoy en día se repite en todas las latitudes. Dice así: “Recordad que la naturaleza nos ha dado dos oídos y una boca para enseñarnos que vale más oír que hablar”. Hay muchas variantes de esta afirmación, pero con toda seguridad se ha hecho universal.
Se trata de un llamado a ser precavidos con las palabras. Hace el símil con el hecho de tener dos oídos y una boca, porque es más importante escuchar que hablar. Es otra de esas afirmaciones que sigue diciendo mucho, incluso para los más jóvenes. Una exaltación de la escucha y al discurso razonado.
La verdadera fortuna
Gracias a la obra de Séneca se conoció una de las vicisitudes por las que pasó Zenón de Citio. En su obra se cuenta que el filósofo griego envió todas sus pertenencias en un barco que naufragó poco después de zarpar. Cuando se lo contaron, simplemente dijo esto: “La fortuna quiere que tenga yo mayor libertad para filosofar”.

Las frases de Zenón de Citio están relacionadas con las premisas básicas de su escuela de pensamiento. La primera, que existe un orden natural y racional de las cosas. La segunda, que el bien consiste en adaptarse a dicho orden.
Zenón de Citio fue el creador del estoicismo, aunque hayan sido más célebres algunos de sus sucesores, como Séneca o Marco Aurelio. Se le llama el filósofo del pórtico porque impartía sus enseñanzas bajo un famoso pórtico decorado con bellas pinturas. Buena parte de su obra se ha perdido, pero aún se conservan varias de sus frases de Zenón de Citio.
Los estoicos defendieron una vida basada en la razón, en la prudencia y la moderación de los placeres. Además, muchas de sus reflexiones se centraron en la ética. Eso es precisamente lo que se ve en las frases de Zenón de Citio: el interés por inculcar una forma de vivir apegada a los valores. Estas son algunas de sus afirmaciones.
“Un mal presentimiento es una conmoción de la mente repugnante a la razón, y en contra de la naturaleza”.
-Zenón de Citio-
Frases de Zenón de Citio sobre la fortaleza
Varias de las frases de Zenón de Citio exaltan el pensamiento. Lo consideran el centro y la fuente de todo. Una de sus afirmaciones deja ver claramente este postulado. Dice así: “El pensamiento debe ser más fuerte que la materia, y la voluntad más poderosa que el sufrimiento físico o moral”.
Como vemos, para los estoicos el pensamiento y de la voluntad están por encima de todo. En ellos se ve una fuerte influencia metafísica, que más adelante terminó influyendo sobre el pensamiento cristiano.
La pérdida más dolorosa
Esta es una de las frases de Zenón de Citio que ha sobrevivido al paso del tiempo y que aún hoy en día se cita en diferentes contextos. Dice: “Ninguna pérdida debe sernos más sensible que la del tiempo, puesto que es irreparable”.
Más allá del sentido que tiene en torno al desaprovechamiento del tiempo, lo esencial de la frase está en lo irreparable de esa pérdida. El tiempo transcurre y no tiene vuelta atrás. Todos los momentos son irrepetibles. Los instantes que se dejan ir ya no regresarán.
Criar un niño en un mundo negativo
Aunque los estoicos comenzaron a filosofar unos dos siglos antes de nuestra era, muchas de sus reflexiones siguen teniendo vigencia en el mundo de hoy. Esta afirmación, por ejemplo, parece hecha a la medida del presente: “Cuando pones fe, esperanza y amor, juntos puedes criar niños positivos en un mundo negativo”.
En aquel entonces se desconocían las herramientas de psicología y pedagogía con las que contamos hoy. Sin embargo, haciendo gala de un sentido común extraordinario, Zenón de Citio aporta esa afirmación, que resulta completamente válida. Es muy interesante que señale a la familia como núcleo básico, incluso por encima de la sociedad.

¿Oír o hablar?
Esta es otra de esas frases de Zenón de Citio que aún hoy en día se repite en todas las latitudes. Dice así: “Recordad que la naturaleza nos ha dado dos oídos y una boca para enseñarnos que vale más oír que hablar”. Hay muchas variantes de esta afirmación, pero con toda seguridad se ha hecho universal.
Se trata de un llamado a ser precavidos con las palabras. Hace el símil con el hecho de tener dos oídos y una boca, porque es más importante escuchar que hablar. Es otra de esas afirmaciones que sigue diciendo mucho, incluso para los más jóvenes. Una exaltación de la escucha y al discurso razonado.
La verdadera fortuna
Gracias a la obra de Séneca se conoció una de las vicisitudes por las que pasó Zenón de Citio. En su obra se cuenta que el filósofo griego envió todas sus pertenencias en un barco que naufragó poco después de zarpar. Cuando se lo contaron, simplemente dijo esto: “La fortuna quiere que tenga yo mayor libertad para filosofar”.
La frase es un ejemplo magistral de la filosofía estoica. Esa escuela llamaba a aceptar y entender la realidad siempre como algo que responde a un orden racional. En ese sentido, todo lo que ocurra es fruto de ese orden y a nosotros nos queda entenderlo y sacar una enseñanza de ello.
Se cuenta que Zenón de Citio impartió sus enseñanzas por más de 30 años. Finalmente, cuando sintió que había llegado el momento, optó por quitarse la vida. Esto era muy usual entre los filósofos de su época. Tenía 72 años cuando murió. Su pensamiento siguió permeando en los filósofos de varios siglos después.
Fuentes:
Biografías y vidas.
Culturamas.
Buscabuografias.
La mente es maravillosa.







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